Análisis de South Park: La Vara de la Verdad

Judeo-jitsu a muerte en South Park.

Menos mal que no se toma en serio: South Park: La Vara de la Verdad es justo lo que cualquier fan de la serie querría que fuera. ¿En qué otro juego de rol podemos contraatacar a un pelirrojo que nos intentaba asquear con su toque fatal lanzándole un certero pedo en el momento adecuado? Te das cuenta de que todo está bien cuando el nivel es tan alto (y con tan alto me refiero a tan loco, tan bestia, tan desquiciado) que los momentos censurados en la versión de consola son algunos de los menos impactantes.

Que un sondeo anal incómodamente activo resulte normal, casi anecdótico (al final, es una de las escenas más míticas de la serie) en comparación con el resto del juego es señal de que esta vez las cosas han salido bien.

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El juego es indistinguible de la serie de TV.

Y digo esta vez porque no siempre ha sido así. Los juegos de South Park han ido de un lado a otro, dando tumbos, sin saber muy bien cómo conseguir reflejar el espíritu de la serie, hasta ahora. Es curioso que no haya podido ser hasta hoy que las consolas puedan reproducir con fidelidad la estética de una serie que comenzó con monigotes recortados de papel, pero desde el principio se ve que la exigencia de Trey Parker y Matt Stone, los creadores de South Park, de que el juego se viera justo como los dibujos está fundada: desde el minuto uno, La Vara de la Verdad quiere ser un capítulo (una sucesión de capítulos: una saga, por mantener la terminología épica a la que hace referencia la fantasía que tienen montada los niños del pueblo, jugando por las calles y en los patios traseros de sus casas) de South Park en el que se parodien los videojuegos, que ni son nuevos en la serie ni les son ajenos a Parker y Stone.

No sabría decir cuánto hay de Obsidian y cuánto de South Park Studios, pero la verdad es que la combinación es infalible: pocas veces se ha visto un juego tan hábil a la hora de encajar un chiste en absolutamente todo lo que ocurre en pantalla, una herencia de la serie que demuestra a su vez la autoridad absoluta con que se ha retratado, no sólo en lo estético, el espíritu de South Park. Se ve como South Park pero también se juega como South Park: donde otro juego de rol dispondría los enemigos en las mazmorras (aquí, las distintas localizaciones del pueblo) de tal modo que fueran un reto para el jugador, La Vara de la Verdad da una vuelta de tuerca y nos ofrece soluciones, generalmente cómicas, para deshacernos de los enemigos sin tener que entrar en combate. Romper una linterna de camping y lanzar un pedo (la maestría con los cuescos de la que se hace gala aquí es increíble) para que la llamarada les deje fuera de juego, por ejemplo, o tirar una bola de nieve a un halógeno para que les caiga en la cabeza.

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Si completas misiones para personajes secundarios los podrás invocar en las batallas.

No todos los combates pueden ser superados así, pero sí muchos: las habilidades que nos requiere son otras (elegir rápido el tipo de pedo que necesitamos, disparar nuestra arma a distancia en el momento adecuado), y en los mejores momentos funcionan como pequeños rompecabezas que pueden sustituir a los combates sin que el juego se vea afectado.

En la mayoría de casos, de hecho, es una alternativa que se agradece. Mi mayor miedo con La Vara de la Verdad era que los distintos ritmos del combate y la exploración no acabaran de encajar, y que demasiados encuentros con enemigos acabaran poniéndole la zancadilla al juego. Tiene la suerte de tener un sistema de combate que no quiere tener demasiado protagonismo pero que sorprende por completo (no se juega al milímetro con las cifras como en otros RPG, pero sí se puede cambiar a nuestro favor, o girársenos en nuestra contra, un combate en función de cómo usemos los estados o las distintas magias y armas que tenemos), pero es buena idea lo de permitir esquivar el enfrentamiento de una forma tan creativa: el progreso de nuestro personaje, los puntos de experiencia y el equipo, lo conseguimos igual, pero podemos dedicarle más atención a lo que importa realmente: al desquiciado guión.

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El menú del juego se inspira en la red social de South Park, que también merece la pena ojear para unas risas extra.

"Es un juego extraordinariamente centrado, que le debe más a la serie que a los videojuegos pero que no se siente como un intruso."

No seré el aguafiestas que te cuenta, generalmente porque no puede aguantarse (esto ocurre: cada capítulo de South Park es uno y trino, porque lo disfrutamos cuando se emite, lo disfrutamos cuando hablamos sobre él con los colegas y lo disfrutamos un día cualquiera, cuando de pronto se nos viene una imagen o una broma a la cabeza y no podemos evitar reírnos), las partes graciosas de un episodio antes de que lo veas, pero La Vara de la Verdad va, más o menos, de una guerra que tienen dos facciones rivales en South Park por el control de una vara legendaria que otorga poder universal a quien la posea. Estos ejércitos temibles son Cartman, Kenny, Kyle, Stan y compañía, disfrazados como pueden y montándose la película en la cabeza, usando su entorno y su imaginación como herramientas para escenificar la sanguinaria lucha; la vara de la verdad es un palo normal y corriente.

Igual que aquel capítulo que empieza con Cartman esperando impaciente para poder comprar una Wii y acaba con una guerra futurista entre ateos y creyentes a escala global, en La Vara de la Verdad la cosa también se vuelve muy loca, muy rápido. Otro truco de guión, muy habitual en South Park (y más pronunciado aquí porque no dura media hora, como los capítulos de la serie, sino ocho o nueve, algunas más si vamos a por todas las misiones secundarias), es hacer que el principio engañe: hay un momento evidente en el que el juego entra en punto de no retorno, en el que las cosas sólo pueden ir enajenándose más y más, pero hasta que llega la cosa parece extrañamente controlada; también depende más del guiño y la referencia al principio, hasta que se acaba soltando. Lo dicho: teníamos que esperar cierto nivel del guión de La Vara de la Verdad, y cumple. Vaya si cumple: no diré más de la cuenta, pero apostar por que este juego forme parte de la cronología oficial de la serie en lugar de ser una historieta sin relevancia y que acabamos queriendo esconder un poco debajo de la alfombra es un acierto absoluto.

OJO: Este vídeo contiene SPOILERS y material para adultos.

De South Park: La Vara de la Verdad se puede decir todo lo mismo que de la serie de televisión. Que es bastante más que una colección de chistes de pedos; que tiene un guión que hace malabarismos con la vulgaridad y el shock pero que sabe meter el dedo en el ojo cuando quiere; que como juego de rol es igual de limitado como el dibujo en la serie, y que lo sabe y se aprovecha de ello para reírse de sí mismo y de todo lo que se pone en su punto de mira. Es un juego extraordinariamente centrado, que le debe más a la serie que a los videojuegos pero que no se siente como un intruso, no parece hecho en cuatro tardes para aprovechar un medio en el que no encaja bien: es tan bueno como la serie y tan bueno como tenía que ser un juego basado en ella. Seguro que pueden existir muchos juegos perfectos basados en South Park; este es uno de ellos.

9 / 10

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