Análisis de Ratchet & Clank: QForce

Plataformas y destrucción sin chispa.

Cuando uno habla de juegos plataformas en una consola de Sony inmediatamente piensa en unos cuantos personajes, entre ellos Ratchet y su amigo metálico Clank. Últimamente han sido protagonistas en diferentes juegos que no han estado nada mal - siempre y cuando te gusten las plataformas combinadas con dosis de acción - pero es cierto que su imagen se ha venido encasillando en una mecánica demasiado concreta, sin evolucionar.

Por eso en Insomniac Games han tenido la idea de añadir un toque de variedad al estilo del Ratchet & Clank: Tools of Destruction, y lo han hecho añadiendo a la fórmula habitual una pizca de tower defense, un estilo de juego más propio de los juegos de PC. El resultado es un título que tiene mucho más de acción que de plataformas o juego de torretas.

Ratchet, miembro de la QForce, debe aterrizar en la base de una serie de planetas y activar un mecanismo para repeler fuerzas invasoras que han tomado su control. Para ello será necesario proteger esa base habilitando torretas, barreras y minas, completar una secuencia de desarme energético del enemigo y activar otra secuencia de rearme aliado.

Para conseguir activar las defensas Ratchet debe recorrer el planeta en busca de recursos -tornillos mayormente - que permiten ser intercambiados por diferentes tipos de torretas y minas. Para desactivar el alimento energético del enemigo es necesario encontrar tres interruptores y accionarlos, y para rearmar la base hemos de volver a la misma y aguantar durante unos minutos sin que esta caiga. Esta es la mecánica nueva que introduce esta entrega.

"Insomniac Games han tenido la idea de añadir un toque de variedad al estilo Ratchet & Clank añadiendo a la fórmula habitual una pizca de tower defense. El resultado es un título que tiene mucho más de acción que de plataformas."

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Pero nada de esto es tan fácil como parece, mientras Ratchet recorre el escenario aparecen hordas de enemigos que intentan destruir la base y por tanto nos obligan a retroceder y establecer un plan de defensa basado en la colocación de torretas, barreras y minas - al tiempo que repartimos con un buen surtido de armas a todo aquello que se aproxime.

QForce está basado en el motor de Ratchet & Clank: Todos Para Uno. En las fases de plataformas, donde Ratchet recorre hasta tres planetas, la mecánica es muy similar a otro viejo conocido, Armas De Destrucción, donde prima mucho más la acción y el arsenal que posee nuestro héroe que el salto. Técnicamente se maneja con soltura salvo en determinados momentos donde el motor parece que pierde cierta fluidez, pero en absoluto afecta a su desarrollo.

En los momentos a lo tower defense todo se desenvuelve de forma muy sencilla ya que los lugares donde se puede construir están prefijados, no hay opción a equivocarse. Lo peor de estos instantes, a pesar de la buena idea, es que te pillen lejos de la base y debas volver muy rápido a ella. En ese caso lo más fácil es “suicidarte”, ya que revives automáticamente delante de la base preparado para recibir la embestida. Un truco que, pese a ser poco elegante, es bastante efectivo.

Una mala resolución en el diseño del juego echa por tierra el efecto sorpresa que supondría ataques a oleadas. En todos los niveles sucede que recibiremos el ataque de una horda justo al inicio del nivel y justo después de encontrar y presionar cada uno de los interruptores que debemos buscar, lo cual resulta demasiado previsible y da tiempo a prepararse cuando en realidad debería causar sorpresa, Además, en el momento final, cuando hay que volver a nuestro asentamiento y activar la secuencia del desenlace definitivo dispondremos de todo el tiempo del mundo para preparar una defensa suficientemente poblada ante otra horda que sabemos va a llegar.

"QForce sigue siendo un plataformas con mucha acción, destrucción y poco más. Entretenido, corto y en su conjunto un tanto insulso."

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Una lástima, más planetas hubieran sido muy bien recibidos. Tres, con hasta cinco variantes en cada uno de ellos, es a todas luces insuficiente. Tampoco está demasiado bien ajustada la curva de dificultad. De inicio todo parece imposible y moriremos muchas veces, pero a medida que conocemos los enemigos se convierte en casi un paseo donde lo único que hay que tener en cuenta es ubicar las cajas con vida y con recarga de las armas, el resto es pura fuerza bruta.

En parte todo lo arregla poder jugar en local y a través de Internet tanto en el modo historia como enfrentamientos directos. Y de igual forma algo que se está convirtiendo en una tradición en algunos estudios vinculados a Sony, el Cross-Buying que permite comprar el juego en PS3 y disfrutarlo igualmente en una Vita, todo un detalle que llegará salvo sorpresa durante el próximo mes de enero.

El estilo tower defense aporta una pizca de variedad pero en el fondo Ratchet & Clank: QForce sigue siendo un plataformas con mucha acción, destrucción y poco más. Entretenido, corto y en su conjunto un tanto insulso. Quizás esperábamos un poco más de Insomniac Games.

6 / 10

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