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Solo es un trabajo

Cuando las grandes figuras dejan el estudio.

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Justin Richmond

Últimamente, las noticias del videojuego me recuerdan a las de la prensa deportiva. Esta semana hemos tenido un mercado de invierno especialmente fructífero, que ha dado lugar a páginas y páginas en los foros vaticinando que "Sony is doomed" y que "Naughty Dog se resquebraja". Parece ser que, tras la marcha de Amy Hennig, otro peso pesado de Naughty Dog, Justin Richmond, director de Uncharted 4, anunciaba que dejaba el prestigioso estudio first-party de Sony. Dejaba el puesto de director de la saga para irse a Riot Games, para decepción de los fans de Nathan Drake.

Algunos veían en este abandono señales de problemas en el desarrollo, o que los guionistas de The Last of Us" estan haciendo "limpieza étnica. Ha tenido que ser un supuesto "insider" en NeoGAF quien ha puesto sobre la mesa la explicación más plausible, que suele ser la más sencilla: Riot le ha hecho una oferta muy buena.

Y cuando parecía que el megatón de la semana era Riot en temporada de fichajes, llega la compañía de los galácticos, Oculus VR, y haciendo uso o no de los millones de Mark Zuckerberg ficha a Michael Abrash. Abrash es uno de los programadores gráficos más conocidos, había trabajado previamente con Carmack en Quake y llevaba 3 años trabajando en Valve. A mi, personalmente, el equipo que están montando en Oculus me parece tremendo y tiene muchísimo sentido que Abrash, que estaba haciendo muchísima I+D en temas de realidad virtual, quiera estar cerca de donde, quizás, se va a gestar el futuro de estos dispositivos. Pero, para otros, es una señal que "Valve is doomed".

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Palmer Luckey, Michael Abrash y John Carmack

Tomemos las cosas con más calma. Y entendamos que los desarrolladores son gente corriente (Abrash es un genio, pero un genio normal y corriente) y que las empresas, aunque sean empresas tan guays como Valve o Naughty Dog, son empresas. Y seamos conscientes de que, por mucho que leamos NeoGAF y estemos al día de todas las noticias y rumores, no conocemos toda la historia. A toro pasado todos somos Manolete, y si Oculus lo peta, o el nuevo juego de Riot resulta ser el nuevo WoW y Uncharted 4 el peor de la saga, todos diremos que han tomado una buena decisión. Tanto uno como otro han creído que este cambio era la mejor decisión para ellos, y quizás no tiene tanto que ver con el buen funcionamiento de la empresa que abandonan sino con las ambiciones e intereses profesionales de cada uno.

Entendamos que, al final del día, la industria de los videojuegos es un trabajo. Entiendo que todo el mundo esta ansioso por el titular, pero este nivel de seguimiento de los fichajes y los LinkedIn de los desarrolladores no se si es razonable. Este es el problema cuando por un lado, la prensa quiere saber más de quienes hacen los juegos y, por otro lado, las editoras lo promueven porque para el marketing resulta interesante tener una figura que represente a tu juego. Pero, ¿qué ocurre cuando el nombre que has asociado a tu juego se va del estudio?

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