Un ejercicio de desmesura

5 juegos para despreocuparse.

Los videojuegos pueden explorar diferentes caminos a la hora de expresar cosas, y a menudo ni siquiera lo hacen buscando la diversión como motivo principal de la experiencia. Son caminos diferentes, que apoyo totalmente y con los que estoy plenamente conforme puesto que el medio permite una versatilidad enorme a la hora de expandir y establecer sus propios límites. Pero también es cierto que a veces conviene tomarse un descanso y disfrutar de sensaciones mucho más primarias, más salvajes, más puras, si se me permite la expresión.

Los siguientes títulos son una pequeña muestra de esa intención primaria del videojuego como mecanismo de simple disfrute sin complicaciones, llevado, en estos casos, a los límites del desparrame.

Saints Row The Third (Volition - PC, PS3, 360)

Usar un descomunal pene de goma color lila como principal herramienta de promoción fue un claro indicativo de que el tercer título de la franquicia apuntaba maneras, y que además lo hacía en la dirección correcta. En este sandbox encontramos un ejercicio formidable de la pandilocura más excesiva y un muestrario de las situaciones más grotescas que podáis concebir. Los comúnmente llamados clones de GTA San Andreas encuentran en Saints Row 3 la culminación de todas esas intenciones anteriormente desdibujadas, abordando el camino del más absoluto disparate. El hilo argumental es totalmente peregrino e innecesario, existe con la única finalidad de servir de lanzadera a un repertorio de misiones sin sentido pero dolorosamente divertidas. Por lo demás, en él encontraréis elementos lúdicos para aburrir al servicio de una experiencia sandbox completísima; Saints Row The Third es una fiesta a la que estáis todos invitados, pero eso sí, imprescindible dejarse en casa la seriedad, el recato, los buenos modos e incluso la ropa.

Lollipop Chainsaw (Grasshopper Manufacture - PS3, 360)

Si la premisa inicial de una animadora que despedaza zombis con una motosierra en mitad de una lluvia de sangre, corazones rosas y arcoíris mientras suena Hey Mickey de Toni Basil no os hace ni siquiera cosquillas en el bajo vientre, creo que hay algo que estáis haciendo rematadamente mal con vuestras vidas. La última perla de El equipo de Suda51 y sus esbirros se olvida, nuevamente, de florituras y complejidades técnicas o jugables, y se centra en ofrecer al jugador un torrente desbordado de humor y diversión. Excesivo en todo cuanto ofrece, el alocado periplo zombicida de Juliet por los pasillos del instituto San Romero y alrededores se ha posicionado con una tranquilidad pasmosa como uno de los juegos más divertidos que han llegado a plataforma alguna en los últimos meses. Lo mejor de todo, es que lejos de ofrecer una experiencia "yo contra el barrio" al uso, la aventura está constantemente salpicada de minijuegos, guiños, parodias y autoparodias que harán las delicias del jugador. En el fondo, Lollipop Chainsaw se trata de eso, de un homenaje al jugador, una caja de sorpresas llena de cosas divertidas que da mucho a cambio de nada, una experiencia fresca y simple que se aleja de cualquier pretensión y ofrece diversión en cantidades torrenciales, sin filtros ni florituras.

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