Retroanálisis: Indiana Jones y la Última Cruzada

No me llames Junior.

Podrían preguntarme quién es mi personaje de ficción favorito, cada día, cada minuto durante el resto de mi vida y respondería siempre lo mismo. Podrían preguntarme sobre quién me descubrió el maravilloso mundo de las aventuras gráficas y, en suma, uno de los mejores géneros que ha parido el arte de los videojuegos y la respuesta sería la misma: Indiana Jones.

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El Dr. Jones ha sido, es y será, un icono del mundo del cine. De sobra es conocido el cambio de paradigma que supuso el estreno de 'En Busca del Arca Perdida' en 1981, que irónicamente se apoyaba en cánones establecidos anteriormente en los seriales de aventuras de los años 30 y 40. Tras su arrollador éxito, fue inevitable que Indy acabara metido en algún videojuego a la primera oportunidad.

No, no voy a hablar de la adaptación para la Atari 2600. Vamos a avanzar 8 años desde esa fecha, hasta 1989, cuando se estrenó en las salas 'Indiana Jones y la Última Cruzada', la tercera (y para servidor la mejor) entrega de la tetralogía, aunque para algunos sigue siendo una trilogía. Lucasarts, que por aquel entonces se llamaba Lucasfilm Games, decidió desarrollar un videojuego basado en esta aventura del famoso arqueólogo.

Tras la buena acogida de Maniac Mansion, Lucasfilm Games decidió volver a confiar en Ron Gilbert para diseñar la aventura gráfica 'Indiana Jones y la Última Cruzada', esta vez acompañado por Noah Falstein, que posteriormente trabajaría en 'The Fate of Atlantis',  y David Fox, que acompañó a Gilbert durante el diseño de Zak McKracken. Eso sí, esta vez el juego estaba encorsetado a los cánones de guión impuestos por la película. Aun así, el juego no salió hecho un calco exacto de la película, algo que se agradece eternamente.

La simple premisa de reescribir la historia de Henry Jones Jr. y su padre ya supone un caramelo bien dulce para cualquier fan. Poder manejar a los Jones, porque sí, aquí podemos controlar en ciertos momentos al Sean Connery pixelado más atractivo de la historia (sí, más que el de Metal Gear), es un as que vendía ya medio juego. Pero el gran handicap para los seguidores de Indy es que se trata de una aventura gráfica, por lo que la acción, sello de la casa Jones, se ausentaba en gran medida, aunque algunas escenas, como la batalla aérea o las peleas a puño limpio, consiguieron entrar de una manera muy digna.

Y aun a pesar de esto, este título, junto a 'The Fate of Atlantis' son considerados, con toda la razón del mundo, los mejores videojuegos basados en la saga Indy (que no indie) y de las mejores aventuras gráficas de la historia.

Empezando por la secuencia de títulos de crédito, que hace un uso magistral de la primera escena de la película, hasta el final en el Templo del Grial, el juego es un respetuoso reflejo de la película, con la salvedad de que aquí podemos alterar la perspectiva que nos ofrecía la película y explorar algunos rincones que no se vieron en esta. En eso consiste una adaptación al videojuego, ¿no?

Jugar a 'Indiana Jones y la Última Cruzada' tiene ese halo de endiosamiento que a veces rodea al jugador al poder decidir los pasos de uno de sus ídolos, aunque estos sean totalmente ficticios. Es la capacidad de arreglar, dentro de los parámetros del juego, esas "deficiencias" vistas en el medio origen. Eso, si eres el fan al que va dirigido el producto, te mete en el bolsillo del creador del juego.

Al ser una aventura gráfica basada en el motor SCUMM, su mecánica es aplastantemente simple. Hacemos click en un verbo, "Coger", "Hablar", "Tirar", etcétera y lo combinamos con algún elemento en pantalla o en nuestro inventario. Todo con tal de resolver los distintos problemas y puzzles que Indy y su padre encontrarán en el camino hacia el Santo Grial. Ya por este entonces, existía la posibilidad de resolver un mismo atolladero de distintas formas; esto supone que podemos diferenciar de manera notable una partida de otra. Es más, el propio juego nos incita a rejugarlo para averiguar todas las soluciones posibles mediante la puntuación IQ. El premiar al jugador con puntos en una aventura gráfica ya venía de antes, Sierra popularizó enormemente ese sistema con sus sagas Quest (King's Quest, Space Quest, Police Quest), así que podemos interpretar que Lucasfilm Games copió el sistema para decir aquello de "Eh, que aquí también hay puntos". 

Este sistema de puntuación funciona de una manera muy sencilla. Ante un puzzle que tiene X soluciones posibles, se le asigna una puntuación a cada una en base al ingenio que hay que demostrar para hallarla. A medida que avanzamos esta puntuación se acumula hasta que terminamos la aventura, que se suma al cómputo global de todas las partidas que  hemos jugado. Nunca me animé a conseguir los 800 puntos IQ que sumaba en total el juego así desconozco si el final cambiaba de alguna forma al conseguirlos.

Algo que sí diferenciaba a este juego de las aventuras de Sierra, obviando el motor SCUMM, es la imposibilidad de llegar a un punto muerto y la casi ausencia de muertes, valga la redundancia. Sólo en momentos que se pueden contar con una mano el juego nos puede mostrar una pantalla de game over. Algunos esto lo ven como un gran defecto de las aventuras gráficas de Lucas, personalmente es algo que he agradecido siempre.

Alrededor de este esqueleto de 'Indiana Jones y la Última Cruzada' están las cosas que han hecho de este juego uno de los grandes, los detalles. Ron Gilbert nunca ha ocultado que es un cachondo e incluso aquí, teniéndose que ceñir a un historia ya escrita, logra colar algunos guiños realmente magistrales que los seguidores de las películas adorarán. Algunos tan marcianos que no parecen encajar en una historia de corte Indy (repito, que no indie), y aun así, se agradecen.

Incluso fuera del juego Lucasfilm Games tuvo uno de los mayores detalles que recuerdo en un videojuego, aunque era algo bastante común en los 90: el contenido extra, sin edición coleccionista de por medio. En este caso, el diario de Henry Jones, objeto fetiche de la película, acompañaba al juego en forma de réplica simplificada. Esto no sólo era una loable particularidad de este juego, era una necesidad absoluta, ya que en este diario se encuentran distintas descripciones del Santo Grial, de las cuales debemos seleccionar la correcta siguiendo las distintas pistas que recopilaremos en el juego. Pistas que por cierto, podemos ignorar muy fácilmente.

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Extras en la versión Amiga.

Si hay algo en lo que ha envejecido 'Indiana Jones y la Última Cruzada' es en su apartado gráfico y sonoro. Existen dos versiones de este juego, con gráficos EGA de 16 colores y con gráficos VGA de 256. La diferencia entre ambas es claramente brutal, también en el apartado sonoro, pero el modelado de los personajes y escenarios es prácticamente idéntico. Un modelado que, poco después, quedó bastante ridículo mostrando los personajes en poses bastante impersonales y, digamos, sosas. En 'The Fate of Atlantis' Indy posaba mucho más como Indy.

Aun a pesar de este triste envejecimiento, 'Indiana Jones y la Última Cruzada' es un juego obligado para todo aquel que disfrute mínimamente de las aventuras gráficas, tanto de antaño como las actuales. Es un juego que conserva su orgullo de forma estoica, a pesar de que es consciente de que técnicamente está obsoleto, que está retirado y esperando una muerte que algunos nos negamos a darle porque es una fantástica aventura gráfica, porque es uno de los mejores juegos protagonizados por Indiana Jones, porque divierte prácticamente igual que el día que salió a la venta y, en definitiva, porque es uno de esos títulos que elevan a los videojuegos a la categoría de arte.

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