¿El fin de los videojuegos sociales?

La situación de Zynga dice que la cosa debe cambiar.

¿Recordáis Farmville? Seguro que sí. Es imposible olvidar la punta de lanza que dio paso a lo que conocemos como videojuegos sociales, esos que hacen de la interactividad con otros usuarios su modus operandi principal. Pero a diferencia del clásico modo multijugador, donde la interacción entre los jugadores es completamente activa y en tiempo de juego, en los juegos sociales suele ser de forma algo más pasiva y, más importante aun, usarse como sistema de propagación a base de notificaciones a usuarios que no juegan todavía.

Facebook es el sistema (porque en este caso podemos hablar de Facebook como un sistema de juego más) predilecto para el uso de juegos sociales. No sé vosotros, pero yo estoy harto de recibir notificaciones del estilo "Fulanito tiene dos boniatos para tu granja", o "Menganito quiere ser tu chulo en Mafia Wars". Spam, eso es en lo que se han convertido para mi dichos mensajes, los cuales son la sal de la vida para los usuarios de esta clase de ocio digital. Pero ahora el problema que viene es otro, y es que parece que estos propios jugadores se están aburriendo.

Con la salida a bolsa de Facebook, y su consiguiente batacazo bursátil, están surgiendo los primeros rumores que marcan el fin de la burbuja 2.0; donde parece ser que se vendía humo en forma de información de usuarios a fin de ofrecer una publicidad más personalizada. No sé si esto será cierto, lo evidente es que el bache está ahí y está revolviendo las entrañas con el salto que está provocando.

De lo que sí estoy algo más seguro es de que se acerca el fin de los videojuegos sociales. Zynga, empresa desarrolladora de Farmville y numerosos otros juegos sociales más, salió a bolsa el pasado mes de Diciembre, y su evolución en el NASDAQ ha ido más cuesta abajo que una pista de esquí; sobretodo desde la salida a bolsa de Facebook, ya que algunos inversores de la famosísima red social habían invertido previamente en Zynga como un adelanto a la salida en Wall Street del Caralibro. Una vez este estuvo en el aire, las ventas de acciones de Zynga se pusieron de moda radicalmente.

Ahora mismo, con unas acciones cuyo valor rondan entre los 6 y lo 5,50 dólares, Zynga se encuentra ante una encrucijada. A un lado hay un abismo, el de aceptar su fin y hundir su barco. Delante tiene la posibilidad de seguir como hasta ahora, pero a medio plazo ese camino le llevaría al mismo abismo. Como última opción tiene la de cambiar su modelo de negocio, un camino nada claro hoy en día.

Como bien leo en Gamesindustry, el problema de los juegos sociales más utilizados es que dependen, hoy en día, del navegador, más concretamente de Facebook, un sistema totalmente cerrado y que muta constantemente. Para evitar esta dependencia, Zynga dio el salto a las plataformas móviles, pero ni aun así parece despejar las dudas sobre su futuro.

El gran problema de los juegos tipo Farmville es que, a la larga, no ofrecen nada nuevo.

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La razón para comprender este aparente descarrilamiento de la empresa creo que es bastante sencilla: Zynga hace juegos, y sus juegos, a la larga aburren. Uno puede descubrir FarmVille, PetVille, Mafia Wars o cualquier otro título de Zynga y, lo más probable es que se enganche, pero seguramente será sólo temporalmente. El gran problema de los juegos tipo Farmville es que, a la larga, no ofrecen nada nuevo, simplemente hacen que el jugador acapare bienes virtuales en su terreno virtual. Es hacer uso directo del síndrome de Diógenes, del ansia más primitiva por acaparar cuantas más cosas, mejor.

No existe un objetivo claro en esta clase de juegos. Sí, será divertido mandar flores, muebles, animalitos o cualquier otra cosa, pero no muy a la larga se convierte en una tarea absolutamente mecánica y repetitiva, algo que se hará cada día hasta el momento que uno se pregunte "¿Por qué leches hago esto?". La jugabilidad de los juegos sociales viene establecida por la cantidad de tiempo libre que quieras matar, nada más. No hay competición más allá de comparar granjas o similares, por lo que es totalmente comprensible que mucha gente termine cansada y aburrida de estar en una espiral sin aparente fin.

Es por todo esto que, personalmente, veo muy cercano el fin de los juegos sociales tal como los conocemos. La primera señal, la de usuarios cansados de las mismas mecánicas y que saltan de juego en juego buscando nuevas experiencias pero que se agotan rápidamente, ya lleva un tiempo patente. Ahora, con la segunda señal, el descalabro en bolsa de Zynga, queda más claro todavía que se está dejando de apostar por esta clase de videojuegos, al menos económicamente. Es el momento de diseñar el siguiente nivel en lo que a juegos sociales se refiere. La cuestión es ¿estará unido ese nivel con el de los videojuegos convencionales?

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