Se acabó el E3

Y parece que para siempre.

Un año más el E3 ha acabado. Pero, ¿ha sido un año más? Para mi creo que ha sido el último, y me pongo tan tremendista porque simplemente, tras ver las conferencias de las tres grandes compañías, Microsoft, Sony y Nintendo, se me ha quedado grabado un mensaje grabado en la cabeza: "Vete a buscar los juegos a otra parte".

Desde los últimos dos años, ha quedado patente la intención de Microsoft y Sony por convertir sus respectivas máquinas en centros multimedia que reúnan a la familia en el salón para pasar un rato de diversión, tal como Nintendo consiguió con Wii. Jugar ya no es lo único que se puede hacer con una consola. Navegar por internet, ver películas, escuchar música o chatear con los amigos ya está a la orden del día, y es ahí donde los tres grandes han dirigido la mayoría de sus esfuerzos. Los juegos parecen ser simplemente una excusa.

Microsoft y Sony nos dejaron claro que jugar la baza de los juegos exclusivos no es ya una opción en el E3. Ahora mismo están enzarzados en la guerra de los periféricos exclusivos, Kinect y Move, con sus respectivos catálogos de juegos que ya vimos el año pasado y otros nuevos que no parecen aportar nada nuevo. Juegos de baile, programas de fitness... apuestas alejadas del gamer convencional y que buscan afianzar y ampliar el mercado del jugador que busca este nuevo tipo de entretenimiento en una consola.

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Y luego tenemos a Nintendo... ay Nintendo. Con Wii quedó muy claro que jugaba en su propia liga. Con Wii U anunciaron que contarían con licencias también presentes en PS3 y Xbox y que estarían a su mismo nivel. Pero aun así, Nintendo no quiere salir de su burbuja. En la presentación previa que mostraron el domingo pasado, Iwata nos intentó encandilar con las supuestas virtudes online de Wii U, virtudes que en cero coma quedaron patentemente ridículas para los tiempos que corren. Lo excepcional no es el online de Wii U, lo tristemente excepcional es que Nintendo haya apostado ahora por dicho online.

Aparte de las apuestas de las third parties de Wii U, con algún juego muy interesante como Assassin's Creed 3, la compañía japonesa nos mostró lo mismo que muestra últimamente; pero a lo bestia. Tres nuevos títulos de Mario (sumando Wii U y 3DS), Pikmin 3 (muy esperado por sus fans) y Luigi's Mansion 2 (que ya se anunció el año pasado) se pueden considerar lo mejor que dio Nintendo en su conferencia, la cual se vio manchada por esa nueva cosa, por llamarla de alguna manera, llamada Nintendoland. 

No diré que Nintendoland vaya a ser un fracaso, porque tendrá su público, que no es poco. Los que disfrutan jugando en grupo a Wii Sports, Wii Party o Mario Party tendrán en Nintendoland su rincón ideal para pasar el rato. Los que buscábamos otra cosa con Wii U, no. Nintendo ha dejado clarísimo que quiere repetir la fórmula de Wii, que tan buenos resultados le ha dado. La cuestión es clara: ¿le funcionará tan bien como con Wii? En un mercado con tantos hogares con una Wii en casa, ya sea encendida o cogiendo polvo, ¿hay sitio para Wii U?. 

Está claro que jugarán la carta del nuevo mando hasta aburrir con tal de encandilar de nuevo al público, pero habrá casos (y creo que no pocos) en que dicho público verá suficiente diversión con su Wii y no deseará hacerse con la nueva consola de Nintendo. Y, por supuesto, estamos los que nos hicimos con una Wii pensando que íbamos a encontrarnos con otra cosa y nos llevamos una decepción tremenda, salvando algunos grandes títulos que Wii los tiene.

Pero no quiero convertir esto en un monólogo de Nintendo. Sólo quiero dar a entender que, según he visto en este E3, las tres grandes compañías ya no quieren ganarnos a través de los juegos, sino de servicios, los cuales pueden controlar y moldear según los hábitos de consumo de un público más general que el que había hace unos años en el sector.

El contrapunto está en la compañía que muchos consideramos "vencedora" de este E3: Ubisoft. ¿Qué hizo Ubisoft para ganarse esta medalla? Presentar buenos juegos, simplemente eso. Y más concretamente presentar un juego que nadie se esperaba, Watch Dogs, un producto que desde el primer segundo de gameplay que mostraron estaba deseando ponerle mis manos encima. Eso es lo que debe hacer una compañía de videojuegos, provocar deseo e impaciencia por querer jugar a sus títulos, que marquemos en el calendario la fecha de lanzamiento de ese juegazo que nos tiene encandilado y lo miremos cada mañana con esperanza.

Hace tiempo, el E3 era un evento en el que muchos de esos sentimientos nacían. Desgraciadamente, parece que ha dejado de ser así.

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