Retroanálisis: Alien Breed

Diversión para dos jugadores.

A principios de los 90 los jugadores de PC mirábamos con envidia a los usuarios de Amiga. Sabíamos que sus ordenadores personales tenían mucho menos catálogo que nuestros flamantes PC's, pero no había, ni por aproximación, nada que se asemejase a los Amiga en gráficos y sonido en 1991.

Y hubo varias compañías que supieron hacer arte con el ordenador de Commodore: Reflections y Shadow of the Beast, o Bitmap Brothers y... cualquiera de sus juegos. Pero había una compañía, Team 17, que publicó un título en particular que a mí me hacía rechinar los dientes. Y no fue hasta 1993 que los peceros pudimos echarle el guante a uno de los mejores arcades que vio esa generación de PC's: Alien Breed. Definir Alien Breed es muy fácil: Gauntlet con aliens. Pero esa frase, sin más, es un insulto a uno de los juegos más completos que vio la luz en la primera mitad de los 90.

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Definir Alien Breed es muy fácil: Gauntlet con aliens.

Team 17 era una pequeña desarrolladora independiente, proveniente del mercado casero, al más puro estilo de la época de los ocho bits. Su mayor proyecto había sido Miami Chase para Codemasters, y aquello lo hicieron bajo otro nombre. En 1990 se establecen como compañía, y un año más tarde lanzan Alien Breed, un clon de Gauntlet y Alien Syndrome para Amiga.

El juego, desde una perspectiva de vista superior, es decir, la misma que el clásico de Atari, nos cuenta como dos miembros de la tripulación han de atravesar los niveles de una nave invadida por alienígenas de todo tipo. Pero no de esos cariñosos con el dedo como un gusiluz, sino de los que sudan ácido molecular y asustan gatos. Y sí, dos tripulantes, porque estamos ante uno de esos juegos que deben ser disfrutados a dobles.

Con esa premisa, habremos de recorrer los niveles en busca de un ascensor que nos lleve al siguiente nivel, sin límite de tiempo algunas veces, o con cuenta atrás en el peor de los casos. Y es cierto: los objetivos se disfrazan de multitud de cosas, pero suelen consistir en escapar del nivel. Y todo mientras nos enfrentamos y disparamos a los dos némesis del juego: los bichos y las puertas.

Digo bien: puertas, porque al igual que en Gauntlet, montones y montones de puertas se interpondrán entre nosotros y el objetivo, pero, a diferencia del título de referencia, aquí podremos tumbarlas a tiros en caso de no tener llaves, porque, ¡ay!, no hay tantas llaves como puertas.

Y hay que decir que ese es uno de los grandes aciertos del juego y su principal salto respecto al juego del que coge su estilo: en Alien Breed dispondremos de varias armas, pero la munición es siempre limitada, muy limitada.


Sí, podemos recogerla en el mapeado, de forma siempre escasa, pero también podremos acceder a los terminales de Intex Systems, que nos permitirán comprar equipamiento variado, cosa absolutamente imprescindible, pues con la metralleta inicial poco lejos vamos a llegar. El dinero, como es obvio, estará, al igual que munición y llaves, repartido por el laberíntico escenario.

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Y si hemos de determinar donde está la grandeza de Alien Breed, es en esta mezcla de jugabilidad de arcade clásico con el hecho de comprar armas, munición y llaves durante el juego. El título sabe a juego de antaño, pero se juega de forma muy moderna para su momento y aun hoy aguanta como un campeón. Quizás, su dificultad, altísima ya para la época, sea un obstáculo para muchos, pero no para los que saben degustar un buen, muy buen arcade. Afortunadamente el juego nos proporciona los ya olvidados passwords para recuperar nuestra partida desde cualquier nivel ya superado, haciendo más llevadera la ardua tarea de acabar con la amenaza xenomorfa.

Llegados a este punto podría hablar del sonido impresionante, y sonido es eso: efectos de sonido, porque el juego, al igual que moderneces como Demon's Souls o su pseudosecuela, no tiene música, sino que opta por un constante sonido de ambiente que contribuye a crear una atmósfera opresiva y que, con el uso de la incipiente digitalición de principios de los 90, logra que todo ruido nos ponga en situación de una manera fantástica.

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El juego aguanta a pesar de resultar poco preciso a veces en el encaramiento de nuestro personaje, y desde luego es un juego digno de ser disfrutado a día de hoy, al igual que sus excelentes secuelas. Desgraciadamente no puedo hablar tan bien de los remakes publicados recientemente, que ni sombra hacen al original. Y es que se nota mucho que Team 17 han caído en una espiral de gusanos y DLCs. Gusanos con armas, pero gusanos al fin y al cabo.

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