La propiedad de la propiedad intelectual

Los fans llegan donde no pueden los creadores originales.

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La portada de Wing Commander III (1994) evidencia el paso del tiempo.

Tenemos calentito en la red Wing Commander Saga, una continuación no oficial de la franquicia de combate espacial, aunque bendecida por Electronic Arts, propietarios de las IP de Origin Systems y por tanto del titulo original. Después de tantos años no parece que EA tuviera mucho interés en la franquicia, y es un acto de generosidad por su parte ceder su propiedad intelectual para que los aficionados desarrollen una continuación.

El hecho es destacable porque, debido a como funcionan las leyes acerca del copyright en Estados Unidos, si no proteges activamente tu propiedad, la pierdes. Así que la mayoría de empresas protegen celosamente sus IPs, y cualquier proyecto que pueda infringir su copyright recibe la famosa carta de "cease and desist". Los entusiastas desarrolladores de Wing Commander Saga fueron bastante aventurados, y durante años trabajaron en el juego sin pedir permiso y, hasta poco antes de salir, no tuvieron la certeza que EA les permitiría usar su licencia, operando bajo la premisa que "quien calla, otorga".

No son el único caso. Con "The Silver Lining", una aventura gráfica basada en los King's Quest clásicos, los desarrolladores tuvieron problemas con Activision, que les obligo a retirar el material y, viendo la repercusión negativa, decidieron dejarles seguir con el juego.

Y es que muchas grandes licencias del pasado están en manos de grandes corporaciones que, realmente, no tienen demasiado interés en ellas. Únicamente tienen aversión a las perdidas. No es que tengan proyectos interesantes para desarrollar, pero tampoco quieren quedarse fuera si aparece un proyecto interesante o aparece alguien interesado en desarrollarla.

Y es que, mientras seas un aficionado y no aparezca dinero de por medio, no habrá problema. Mientras tanto, en el otro lado están los creadores de los juegos originales que, al ser la IP propiedad de la editora y no de la desarrolladora, ven que su licencia se ha convertido en un asset del portfolio de una de las grandes editoras, y puede pegarla en la caja de cualquier FPS del montón.

La situación actual no es óptima, ya que por muchos aficionados entusiastas que tenga un juego, siempre estaremos a la merced del dueño de la IP. Y no esperéis ver casos similares con desarrolladores japoneses como Square-Enix o Nintendo. No obstante, especialmente juegos como Wing Commander o King's Quest, de géneros minoritarios hoy en día, es muy difícil ver la continuación que quieren los aficionados, aunque quisieran Chris Roberts o Roberta Williams, los dos hoy en día retirados de los videojuegos.

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