Reseña: The Darkness 2

Brillante oscuridad.

Creo, sinceramente, que los first person shooters están volviendo a ese terrible momento que vivieron a mediados y finales de los 90, cuando una oleada de clones de Doom tomó al asalto el mercado de los compatibles. No es ya que la mayoría fueran un desastre técnico, sino que eran, además, un desastre de diseño.  Verdaderos despropósitos como Fortress of Dr. Radiaki o Corridor 7 dejan testimonio de lo que el agotamiento y la falta de originalidad a la hora de aplicar un género puede provocar.

Y de un tiempo a esta parte estoy viendo a los FPS's con el mismo recelo de entonces: clones unos de otros, llenos de tramas dignas de la versión turca de 24 y con multijugadores clonados a base de niveles y desbloqueo de armas. Así pues, cuando puse mis manos sobre The Darkness II no tenía muchas esperanzas, máxime cuando ni siquiera jugué a su primera parte.  Que bofetada estaba a punto de darme la realidad.

Fue arrancar el juego y recibir el primer directo al estómago: el juego está desarrollado por Digital Extremes, autores de Pinball Dreams, Pinball Fantasies y, atención, Unreal Tournament. Si alguien sabe hacer un first person shooter tienen que ser ellos. Y así es, porque son los mismos de Dark Sector, uno de los juegos con mejores ideas que ha habido en muchos años y, como no, ignorado y sepultado bajo montones de Halos y juegos de combate moderno...

Sea como sea, empiezo una partida nueva y me veo controlando a Jackie Estacado, un mafioso trasunto de Tony Montana del que aprendemos su historia previa en un resumen al inicio el juego. Jackie es atacado por lo que parece una banda rival mientras cena en un restaurante, y resulta herido de gravedad, momento en que el juego aprovecha para enseñar los controles de forma muy inteligente, pues el manejo de la pistola, columna vertebral de todo shooter que se precie, lo realizaremos mientras estamos tirados en el suelo, o siendo arrastrados en un intento por parte de un compañero de sacarnos de la carnicería en que se ha convertido el restaurante. Sin embargo, los asaltantes le dan caza y están a punto de matarle; pero La Oscuridad, un antiguo poder que poseyó y dejó de usar porque empezaba a perder el control, resurge desde el fondo de su cabeza. Sólo tiene que pedirlo y se salvará. Las opciones son ceder a La Oscuridad o morir. Y Jackie no duda.

Aunque controlamos a Jackie, su compañera, presente en todo momento del juego y definiendo el título, es La Oscuridad.

Es entonces cuando se nos presenta al segundo protagonista del juego: La Oscuridad. Porque, aunque controlamos a Jackie, su compañera, presente en todo momento del juego y definiendo el título, es La Oscuridad. Esta le proporciona una serie de poderes realmente notables, pero siempre que se mantenga alejado de las luces, que romperemos al más puro estilo Splinter Cell. Y los poderes recibidos se manifiestan usando dos tentáculos que aparecen por los bordes derecho e izquierdo de la pantalla. Y, si ya es gratificante poder elegir si disparamos una o dos armas a la vez, tener dos tentáculos con los que atacar al enemigo mientras le volamos el pecho en pedazos con una SPAS 12 se convierte en una deliciosa experiencia de muerte. 

Es en este punto donde The Darkness II muestra una de sus mejores bazas, al menos con un mando en las manos: los controles. Mientras con los gatillos controlamos las armas en mano izquierda y derecha, con el botón izquierdo usaremos el tentáculo de dicho lado para derribar enemigos de forma no letal, y con el derecho los golpearemos también, pero de forma terriblemente dolorosa y mortal. Y el sistema de combate funciona como un reloj, pues aunque los primeros minutos nos sentiremos un poco perdidos ante tantas opciones, no tardaremos mucho en sentir y aprovechar el verdadero potencial del conjunto.

The Darkness 2: vídeo con más ejecuciones.

La historia se desarrollará de forma bastante simple y previsible a pesar del esfuerzo de Digital Extremes por recubrir la trama principal de una capa de onirismo. La toma de decisiones en un par de puntos no va más allá de sacar un par de logros, pero el resultado final es satisfactorio, ya que es uno de esos casos en los que el final da igual: lo importante es cómo llegamos a él de la forma más violenta posible. Y es que, oh sí, el juego es terriblemente violento gracias a la presencia de La Oscuridad, pero el tono de película de serie B del juego hace que la casquería resulte bastante jocosa en ciertos momentos. Tentáculos arrancando cabezas, entrando por el trasero del enemigo y saliéndoles por el pecho, o el hecho de recuperar vida a base de comernos los corazones de los enemigos caídos hacen que La Oscuridad tenga un carisma propio y reluciente, aunque en todo el juego no sea más que una voz y un par de tentáculos.

El juego nos durará algo más de media docena de horas en la primera vuelta, para a continuación abrirse el modo New Game+, en el que rejugaremos el juego con fines completistas, para ganar más puntos y alcanzar la plenitud de los poderes que vamos ganando según avanzamos. Y que es imposible conseguir ni un 50% de ellos en una sola partida, aportando cada poder una jugabilidad distinta al estar unos orientados a las armas, otros a las ejecuciones de los tentáculos, etc.

Adicionalmente, el juego añade un componente online mediante el modo Vendetta, que consiste en un clon de Left 4 Dead mafioso para jugar con amigos en una serie de misiones que transcurren de forma paralela a la campaña, y siendo los miembros de la banda de Jackie los protagonistas. Dichos encargos son bastante regulares en su diseño, pero resultan muy divertidos, pues cada personaje tiene unas habilidades muy distintas, siendo mi favorito el irlandés que usa un cuchillo de carnicero como arma personal.  Nada nuevo, pero que ayuda a prolongar el uso y disfrute del título.

En resumen, el juego es terriblemente divertido: es pasillero, es limitado técnicamente y su argumento es digno de la estantería de un videoclub en los ochenta, pero estamos ante un caso en que la suma de unas partes normaluchas hace un total brillante. Y eso, en un momento en que la gran mayoría de los shooters me hacen bostezar, me parece un logro importante. No entrará en los GOTY de nadie (y menos saliendo a inicios de año), y pasará desapercibido entre la maraña de juegos protagonizados por marines que luchan contra gente con toallas en la cabeza, pero creo que es un juego refrescante, muy agradable y endemoniadamente entretenido, que es lo que le pido a un juego.

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