Retroanálisis: KGB

Una de las aventuras gráficas más difíciles de los 90.

Esta entrada está escrita por el staff de Game Over. Para ver todos sus artículos podéis visitar su blog, que está dentro de Eurogamer.es.

¿Qué carajo significa esto de RetroGamingMonday?

Es una nueva sección en el blog que consistirá en reseñas rápidas de juegos retro. Pero no de juegos famosos como pueda ser Super Mario Bros o Zelda, sino de juegos que, en mi opinión, dejaron una huella en la historia del videojuego pero son recordados por un grupo no mayoritario de gente.

Hace muchos años las aventuras gráficas eran juegos de muy alta dificultad en los que se moría, y mucho.

La idea surge de un hashtag de Twitter y... ah, ya, la falta de atención del lector del blog... Pues nada, sin más, vamos con el primer RetroGamingMonday: KGB.

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Hace muchos años las aventuras gráficas eran juegos de muy alta dificultad en los que se moría. Que sí, que sí, que se moría. Y mucho. Y el juego retro de hoy es una de las aventuras gráficas más difíciles que se hicieron en los 90: un juego de espías, agentes dobles e incluso tripes, asesinatos y corrupción. KGB.

Si hubo una compañía que hizo aventuras gráficas particulares, esa fue Cryo Interactive, autores de esa joya que fue Dune, una de las mejores adaptaciones de una novela a videojuego. Su estilo resultaba inconfundible y de este estudio francés salieron juegos tan memorables como el mencionado Dune, Lost Eden, Dragon Lore, Atlantis, Megarace o el incalificable Commander Blood. Se especializaron en aventuras gráficas en primera persona, muy al estilo de la saga Myst. La mayoría resaltaban por ser de corte histórico (Egipto, China, Pompeya) o por adaptar novelas o películas (Dune, Ubik o Riverworld) y muchas pecaban de tener un interfaz bastante mejorable para la época. Pero entre tanto juego mediocre crearon obras de arte, y una de las mejores es KGB.

1991. El capitán Maksim Mikhailovich Rukov es trasladado al Departamento P; el equivalente de la KGB a Asuntos Internos. Allí empieza a investigar lo que parece el asesinato de un detective privado, antiguo miembro de la KGB, y acaba deshilando una madeja de corrupción y conspiraciones que llegan hasta el intento de secuestro y suplantación del mismísimo Mikhail Gorbachev por parte de un grupo de antiguos comunistas infiltrados en todos los niveles del gobierno.

Durante el juego, Rukov, el protagonista, irá descubriendo multitud de datos que lo unen a la conspiración, como el asesinato de sus padres o los hilos que su tío Vanya ha movido para que entre en el Departamento P. Poco a poco el jugador se va sumergiendo en los detalles de una inmensa red que amenaza con la vuelta del comunismo al decrépito país, y es esa ambientación el punto fuerte del juego: la recreación de la vida en la Rusia posterior a la caída del muro es sobresaliente y el diseño de los personajes es acertadísimo, dotándolos de un carisma increíble.

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Lo que realmente marca una diferencia en KGB es que se trata de un juego en que el tiempo corre. Todas nuestras acciones hacen que el tiempo pase, y siempre tendremos un tiempo límite para realizar nuestras tareas.

Pero una cosa llama la atención al jugador, aparte de la ambientación, y es la extrema dificultad. No es ya la facilidad para morir en muchos de los puntos y la obligatoriedad de llevar varias partidas salvadas simultáneamente para no quedar atascados, algo típico de principios de los 90. Lo que realmente marca una diferencia en KGB es que se trata de un juego en que el tiempo corre. Todas nuestras acciones hacen que el tiempo pase, y siempre tendremos un tiempo límite para realizar nuestras tareas. Y es más, muchos eventos sólo pasarán a una hora y en un sitio concreto. Esto nos obliga a salvar constantemente y guardar una serie de "partidas maestras" al inicio de los capítulos en que se divide el juego. Pero ojo, que estos eventos no son arbitrarios y podremos averiguar cuando y dónde van a ocurrir realizando acciones previas: hablar con alguien, escuchar detrás de una puerta, seguir a un sospechoso...

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Afortunadamente, el juego incluye un sistema que nos permite retroceder en el tiempo para corregir errores. Es un concepto que hemos visto en juegos como Prince of Persia o Braid, pero que entonces fue algo rompedor.

Y eso nos lleva a hablar de la interfaz, porque KGB ya hacía uso del mouse, íntegramente, en todo su esplendor. Con un sistema point & click podíamos hacer todo tipo de acciones pulsando el botón derecho para seleccionar el tipo de acción y el izquierdo para realizarla: hablar, mirar, coger, etc. Si seleccionamos "smart pointer" el juego se encargará de seleccionar la mejor opción, inicialmente...

Mediante otros cuatro botones ubicados en la interfaz podemos acceder a las opciones del sistema, al inventario, dejar pasar el tiempo o retroceder en el mismo.

KGB no es un juego que gozase de mucho éxito en su momento, pero los que lo jugamos quedamos prendados de él. Su carisma, su música (seña de todos los juegos de Cryo) y sus personajes hicieron mella en muchos de nosotros. Posteriormente fue reeditado, en plena fiebre del CD, como Conspiracy, con el único añadido de escenas FMV con Donald Shutterland en el papel del padre de Rukov. Absolutamente prescindible.

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Si este mes tenéis que recuperar un juego retro, que sea KGB.

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