Otro punto de vista sobre la segunda mano

El año pasado, con Mass Effect 2 y Bad Company 2 EA inauguró su llamado "Project Ten Dollar". La idea era reducir las ventas de segunda mano, ya que no se llevaban nada de estas ventas. Algo más de un año después parece que la iniciativa funciona bien, y parece que EA no son los únicos. Sony ya ha anunciado que todos sus títulos vendrán con Online Pass y el reciente Arkham City requiere de un codigo para jugar las secciones de Catwoman. Si toda la industria se ha subido al carro es que, por ahí, hay algo que rascar.

Antes de nada, conviene delimitar claramente el objetivo de la animadversión de las editoras, que es la venta organizada de novedades de segunda mano que se hace en las grandes cadenas de tiendas. Que tu le compres un juego descatalogado a otro usuario (sin ningún intermediario) o que vendas tus juegos viejos en eBay no es algo que moleste particularmente a las empresas. Lo que les afecta es que te compres sus últimos lanzamientos de segunda mano. Y es que, en muchas de estas grandes cadenas (creo que sobran nombres) es muy común encontrar copias de segunda mano de las novedades a un precio casi completo. Y no es que esto "moleste", es que alguien que esta dispuesto a pagar 55€ por una novedad que esta a 69.95€ es un segmento mercado por el que las editoras están dispuestas a pelear.

El problema es que esos 15€ de diferencia son un mundo para la editora (y por ende, para los desarrolladores), porque no ve nada de esos 55€. Por eso están tan de moda los DLC, ya que, con una pequeña inversión, obtienen ingresos directos de todos los jugadores que los juegan, tanto de los que compran de segunda mano como de los que compran el juego de primera mano.

Comprando de segunda mano, el dinero se lo lleva totalmente la tienda. Y, debido a que la segunda mano es todo beneficio para la tienda, ha provocado que muchas de estas cadenas empiecen a emplear políticas que, aunque no ilegales, si son feas de narices. Para empezar, muchas tiendas solo te compran los juegos por vales de compra, con lo que todo el dinero que ganas tienes que gastarlo en la propia tienda.

Pero, lo que más cabrea a las editoras, es que en muchas de estas tiendas es costumbre ofrecer el producto de segunda mano junto al nuevo y, en algunos casos, se intenta incitar la adquisición del producto de segunda mano frente al de primera mano, ya que es lo que interesa a la cadena. Además, no es raro que antes de irte el dependiente te recuerde amablemente, "cuando lo termines, tráelo y te lo compramos". Y no entraremos en otras practicas aún más feas no tan frecuentes pero reconocidas por empleados de las tiendas.

Y aquí es donde entran los 10$ del pase online o del contenido extra. Para el comprador, el valor percibido del titulo se reduce ya que, si quiere disfrutar de toda la experiencia tendrá que pagar más. Desde el punto de vista del comprador ya no es tan buen negocio una rebaja de 15$, con lo que se le incita a comprar el titulo de primera mano para evitar sorpresas y, por otro lado, también está forzando a la tienda a comprar más barato el juego al vendedor, con lo que se desincentiva la venta. Y creo que cada vez va a funcionar mejor. Al principio solo eran chorraditas, pero ahora ya se empieza a incluir contenido importante en este "pase VIP". El siguiente punto es, directamente, vincular el juego a nuestro usuario. Aunque personalmente, no creo que lo lleguemos a ver en esta generación de consolas, aunque en PC ya es así desde hace años.

Si muchas grandes editoras están empezando a abrazar la distribución digital es, precisamente, porque ya no están contentas con los puntos de venta.

Si muchas grandes editoras están empezando a abrazar la distribución digital es, precisamente, porque ya no están contentas con los puntos de venta. Esta claro que cada uno mira por su propio interés, pero tal como funciona la industria actualmente, las editoras son las que financian los proyectos y, con los altísimos costes que tiene hacer un videojuego, hay que vender bastantes para cubrir costes y cada copia cuenta.

Será interesante ver la reacción de los puntos de venta al respecto de estas políticas. De momento, seguimos viendo Batmans, Uncharteds y FIFAs en las estanterías. Y de momento no se quejan demasiado, seguramente porque a día de hoy todavía son un actor importante. Cuando empiecen a convertirse en irrelevantes es cuando querrán hacerse oír.

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