La hora de la verdad

Os contamos cómo estamos viviendo el día más importante de la historia de la LVP.

APM es un programa de humor que se pasa en la televisión catalana. Dentro de la comunidad de StarCraft, sin embargo, estas siglas significan algo muy distinto: Acciones Por Minuto. Dicen que los mejores jugadores pueden llegar a las 400. Eso quiere decir que dan unas seis órdenes por segundo.

LucifroN, uno de los campeones de España -y del mundo; está entre los doscientos mejor valorados- ha abierto hoy los cuartos de final de la Final Cup de la Liga de Videojuegos Profesional. Su rival, EmPiReS, no ha podido hacer nada para evitar una contundente derrota por 3 a 0.

En la planta baja del Hotel Catalonia hay más actividad que de costumbre. Estas grandes salas de reuniones, normalmente utilizadas para celebrar aburridas conferencias médicas o reuniones con gente encorbatada, se ha transformado en un enorme plató lleno de jugadores profesionales y espectadores que confirman el creciente interés por los deportes electrónicos.

En el centro de la sala hay un par de pantallas gigantes que se dan la espalda y que tiene embobados a todos los que estamos en las gradas. No nos acabamos de creer que esto esté pasando, y que sea así de grande. Algunos llevan pancartas de apoyo para sus compañeros, otros han escrito mensajes publicitarios o pequeñas bromas. Yo ya he pedido un cartoncito en el que poner "no seas hater, visita Eurogamer". No, no rima, pero ahora tampoco tengo tiempo para ser demasiado ingenioso.

He podido contar, más o menos, unos 30 focos. Cuelgan de una estructura metálica que nos rodea y en la que también hay proyectores y luces de colores que se mueven imperceptiblemente y que cambian el color del ambiente de verde a azul o a rojo. Al lado de una de ellas veo una cámara encima de una grúa y operada por un señor con unos cascos y un micrófono. Supongo que se estará comunicando con los otros dos que llevan ese mismo atuendo y se mueven con cámaras en el hombro para captar reacciones del público y de los jugadores. Hay, también, regidores, un par de árbitros, dos personas en la mesa de sonido, dos presentadores -Ángel "xFera" Quintana entre ellos- con un tipo delante que les va guiando constantemente y fotógrafos que se agachan alrededor de la tarima para buscar picados de los protagonistas.

Sergi Mesonero es el director general de la LVP y, aunque dice que no está nervioso, puedo percibir cómo tiene la frente perlada de sudor y mira frenéticamente a su alrededor, controlando que todo esté bien. Va de aquí para allá, deslizándose rápidamente entre mesas, sillas, cordones que separan las áreas públicas del backstage y atendiendo, siempre cortesmente, a todo aquél que le pregunta qué viene luego o por dónde se va a no sé dónde.

Lo acompaño a la parte de atrás y entro en la sala de control, que es donde se gestiona la transmisión por streaming que permite que todos vosotros podáis seguir los partidos que se celebran durante el día de hoy y, especialmente, mañana. Aquí hay unas diez personas más, entre las que distingo a Gerard, que es quien nos ha estado ayudando para preparar la cobertura del evento. Ni me ve; señala uno de los muchos monitores y da instrucciones para cambiar rápido de una cámara a otra.

Hay más o menos unos treinta empleados dedicados única y exclusivamente a que esta primera final presencial salga perfecta.

Las manos terriblemente rápidas de LucifroN están estrechando las de su rival, que lo felicita por la victoria. LucifroN me intimida un poco. Es joven, muy joven, y tiene una cara angulosa y fría. Parece un jugador de ajedrez. Tengo la sensación de que su cerebro va a mil por hora, y no solo cuando está al frente de una pantalla controlado a sus Terran. Es poco expresivo, pero en su mirada no hay concesiones.

Ahora seis hombres con una camiseta negra de la LVP y las palabras STAFF en la parte de atrás están desmontando el altar principal. Han quitado las dos pantallas y los ordenadores para sustituirlo por ocho Xbox 360 y ocho pantallas. En cuestión de media hora empiezan los cuartos de final de Halo: Reach y ahí podremos ver, entre otros, a Dimegio, el equipo protagonista de "Generación Gamer". Es la serie producida por la LVP que intenta enseñarnos cómo funciona un equipo profesional desde dentro.

Hay más o menos unos treinta empleados dedicados única y exclusivamente a que esta primera final presencial salga perfecta.

Ahora mismo no tengo ni idea de cuánta gente está viendo el stream de la competición. Tampoco sé si recuperarán el dinero invertido en montar todo esto, aunque sospecho que de momento no. Desconozco si los deportes electrónicos acabarán triunfando en España, a pesar de todo el movimiento que estoy viendo. Sin embargo tengo muy claro que, en caso de que así sea, este es el camino a seguir. Sergi y su equipo buscan la perfección, literalmente. Siguen un modelo de negocio muy ambicioso que toma como referente a las grandes ligas americanas y coreanas y que tiene de fondo una tremenda pasión -se ve, se nota- y conocimiento por parte de todo el equipo que hay detrás. Mucho más del necesario. No estoy en un evento montado por cuatro amigotes, y sería un profundo error no ver eso. Siento que debo ayudar a transmitir esa sensación, porque se lo están ganando a pulso y porque es importante para todos tener esa certeza. Me paro a pensar cómo habrán convencido a sus inversores para que les apoyen en esta aventura, e imagino algunas de las frases que podrían haber salido en las primeras reuniones.

No hay cables mal colocados en el suelo. Las pantallas no parpadean. Todo el mundo sabe qué hacer. Todas las entradas están vendidas. Una chica con una mochila negra pasa por delante y me ofrece un Red Bull sin azúcar y lo acepto gustosamente.

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