Análisis de Valkyria Chronicles II

Tácticas de combate adolescente.

Versión probada: PSP

Para empezar el análisis situémonos en la travesía en el desierto que supuso para la mayoría la decadencia de la era 128 bits. Es allí donde mirando a lo lejos se podía divisar el cruce de caminos con pasaporte a la siguiente generación de juegos de estrategia táctica. La cosa estaba clara, evolucionar o dejarte los dientes contra un muro de hormigón a 100km/h.

Sin embargo, no pasó mucho tiempo hasta que apareció Valkyria Chronicles con ínfulas de revolucionario, cuyo relativo impacto mediático sirvió para darle al género el empujoncito que algunos demandaban, gracias en gran medida a las novedades jugables que aportaba el motor BLiTZ y al rematadamente bonito acabado gráfico de acuarela.

En aquel entonces no se había visto nada igual, aunque suene a frase típica de “making of”. El Frankenstein de ideas sobre las que se cimentaba el título resultó ser una combinación genial de aspecto cartoon, escenas bélicas cargadas de dramatismo, mecánica clásica con acertadas novedades jugables e imaginería pop japonesa de manual. Y como suele pasar con algunos de los mejores juegos que ha parido la industria, la propuesta de SEGA no cuajó demasiado y al poco tiempo quedó relegada a las estanterías de saldo. Esta secuela acerca a PSP la fórmula de hace dos años, sus influencias y su estilo, además de su ritmo torpe y sus ganas por hacerlo bien.

Más sobre Valkyria Chronicles 2

El argumento del juego, que sin duda cede parte de su gloria para centrarse en el día a día de un grupo de reclutas, continua la acción dos años después de la guerra del primer Valkyria, y narra el levantamiento de una parte del reino de Gallia para acabar con los dracsen, unos tipos que deben ser el sumun de lo molesto para que la mitad de su país quiera apretarles la corbata. Aquel al que le guste se verá inmerso; sin embargo, al que le resbale tampoco incomodará en demasía. Pero vayamos a lo importante: el nuevo enfoque.

En esta ocasión la narración salta del campo de batalla a la academia, donde se entrena la nueva generación de soldados gallianos, la Clase G. El cambio de punto de vista, a priori, intenta mostrar con mayor detalle a los personajes y sus relaciones, al contrario que en su predecesor, donde los miembros del Batallón 7 estrechaban vínculos entre refriega y refriega pero no se explicitaba demasiado. Parece una buena idea, pero en la práctica no ha quedado tan bien.

Lo que ocurre es que los integrantes de la Clase G son bastante más planos e insoportables que los compañeros de Welkin en el primer juego, y el día a día en la academia se convierte en el nuevo Festival del Humor, con unos personajes tontorrones y de corte adolescente odioso. En conjunto procuran una suerte de estereotipos manga de los que creo sólo faltan el salido y el suicida, y el tipo de relación existente entre todos ellos es básicamente lo que ya hemos visto una y mil veces. Sin ir más lejos, el protagonista, Evan, es el típico líder hiperactivo, valiente, extrovertido y arrojado que busca a su hermano desaparecido en combate y del cuál sospecha que la academia se reserva información. Ciertamente parece que se ha optado por acercar la saga al estilo de los últimos Shin Megami Tensei, donde los lazos personales jugaban un papel crucial tanto en la historia como en la mecánica de juego, aunque de una manera más superficial.

Todas las tropelías de patio de recreo japonés que aparecen durante las primeras horas de juego (las más cansinas y aburridas) se narran a través de secuencias parcialmente animadas en los mejores casos y con viñetas en el resto. Ya os aviso de que son bastante, digamos, poco inspiradas, y requieren más paciencia que el ligar un alioli sin huevo, pero afortunadamente se pueden pasar rápido con un toque al botón Start. Pero ojo, que habrá que tener presente el carácter de nuestros soldados más tarde, a la hora de sacarle partido a sus puntos fuertes durante la batalla, así que no hay más remedio que fustigarse de vez en cuando leyendo los diálogos, que todo sea dicho de paso están en perfecto inglés.

Comentarios (6) Latest comment Hace 2 años

Ya no se pueden publicar más comentarios. ¡Gracias por tu aportación!

  • Rascanuvols #1 Hace 2 años

    Yo normalmente defiendo a los japoneses, pero decisiones como estas no las entiendo.

    Por si no fuera suficiente dejar de lado el elegante diseño artístico del original a cambio de este estilo shonen genérico que podria haber dibujado el mangaka mas inutil, encima nos ponen a estos niñatos prepúberes de protagonistas de un juego BÉLICO cuya precuela destacaba por su sobriedad y seriedad.

    Ni siquiera necesito leerme un análisis. Solo con ver 2 capturas ya se que no lo voy a jugar. Espero que los otakus mas descerebrados lo puedan disfrutar, porque lo que es yo, prefiero rejugarme el primero.
  • El_Sr_Gris #2 Hace 2 años

    No hase falta disir nada mas.
  • NeoNatres #3 Hace 2 años

    Sobriedad, como dice el compañero Rascanuvols, era una de las señas de identidad de la primera entrega, y se ve que en la segunda se les ha ido la mano con el aliño de topicazos japoneses.

    De todas formas parece seguir manteniendo muchas virtudes del primero.
  • Flyper #4 Hace 2 años

    Quiero una respuesta sincera: Merece la pena jugarlo a ciegas sin hasber probado ni siquiera el primero? Me espero a tener una PS3?
  • Harry_Haller #5 Hace 2 años

    Hombre, el juego está bien, pero si me das a elegir entre este y el de PS3, personalmente elegiría el de PS3 porque evidente se ve mejor, juegas en un sofá y lo que es el núcleo de la jugabilidad es prácticamente el mismo.
  • KILLERKRATOS #6 Hace 2 años

    el unico fallo qeu tiene este juego y peca es qeu no salio para ps3. En sí el juego está bastante bien.